El síndrome del calcuta. Tomado de Mº Teresa lógicamente.
Por lo poco que sabía de Candela me olía que era una cazadora de calcutas profesional.
Durante esas dos semanas tuve al menos la suerte de disfrutar de buena lectura :
El extraño caso de la calle morgue, de Edgar A. Poe, Escupiré sobre vuestras tumbas de B. Vian y Los chicos salvajes de Burroughs, el lector avanzado entenderá que me gustan los libros cortitos.
Un inspector policial haría lo que yo estaba haciendo, esperar que las cosas sucediesen solas, esperar que sonara la flauta, esperar a tener quizá suficientes pruebas como para convencer a un juez para tirar la puerta abajo.
Un detective privado analítico como yo no hacía las cosas así. Consideré que ya había cobrado bastante de los de Andrés solo por culturizarme justo cuando leí un bonito párrafo del libro de Burrows, decía así:
“Unas pocas noches después salió de la cama para coger un cigarrillo inclinándose hacia la mesita, yo me pusé tras de él y escupí en mi dedo y se lo metí por el culo y el suspiró, se echó hacia delante con los codos apoyados en la mesa y me dijo:
- ¿Que me haces Johny?”
En ese punto me pregunté que coño de libro me había recomendado mi secretaria.
Lo cerré y partí con la furgo directo hacia mi despacho.
Al entrar entendí por la reacción de mi secre (como buen detective analítico), y aún sin haber visto la pantalla, que estaba colgada del Facebook.
- Hola Carolina.
- Hola Alfred, ha llamado la señora de Andrés. Dice que te ha estado llamando pero que no se lo coges desde hace tres días..
- Sí, ahora la llamaré. Se me ha ocurrido algo.
- Será mejor, parecía bastante cabreada, tienes el caso en punto muerto y se esta cansando.
En punto muerto. La estudiante de criminología cree que tengo el caso en punto muerto.
- Pásame con ella.
Efectiva tecleó el número en el fijo de su mesa copiándolo de un topic amarillo pegado en la pantalla, ahí en una esquina encima del Facebook.
- ¿Señora de Andrés? Sí, le paso con Alfred.
- Hola Marta, sí soy Alfred, es muy importante que escuche esto: Si su marido la invita a cenar el jueves, no asista.
Tras 3 minutos de convincente charla le pasé el teléfono a Carol para que colgara.
- Necesito una reserva para 2 en el Ritz. El jueves. Y un tríptico con la invitación a nombre de Alberto de Andrés en un sobre. Mándaselo a su trabajo. En el remitente pon… pon… pon alguna marca de 4x4… de coches caros, no sé, ¿Aston Martin podría servir? Por cierto cielo, ¿que clase de libro me recomendaste?
- ¿Cual?¿Los chicos salvajes de burroughs?
- Ahá. Ese mismo.
- ¿Sabías que el escritor mató por accidente de un disparo a su mujer cuando jugaban al Guillermo Tell?
Me fui a mi escritorio a acabarme el libro.

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