- Hola ¿dígame?
- Muy buenos días, la señora Candela Linares?
- Sí soy yo, ¿quién habla?
- Le habla Arturo Romero estoy realizando una encuesta para Navidul, la marca de embutidos, ¿la conoce?
- Oh lo siento ahora estoy ocupada. No le puedo atender...
- Bueno solo le llevará dos minutos y Navidul le regalará un jamón y un lote de productos de nuestra empresa para celebrar el 20 aniversario.
- Ok, pero que sea rápido por favor.
- Sí, claro que sí, será muy rápido. ¿Que edad tiene usted señora Linares?
- 42 años.
- ¿Es usted de nacionalidad española?
- Sí, yo tengo la doble nacionalidad. Española y dominicana.
- Muy bien. ¿Vive usted sola o con mas gente en la casa?
- No, vivo yo sola desde que me divorcié de mi marido.
- Caramba, lo siento. ¿Trabaja usted?
- Sí, digo no, ¿oiga esta encuesta no debería ir sobre jamones?
- Sí claro, son solo para poder situarla en la estadística, ¿que le parece nuestra marca?
- Está bien, alguna vez la he comprado en el super.
- ¿Le importaría decirme a que supermercado suele ir a comprar?
- Al Consum, es el que me queda mas cerca de casa.
- Ahá, ¿Sería tan amable de evaluar nuestros jamones del uno al diez?
- Del uno al diez… Pongamos un ocho.
- ¿Y que le parece el precio de los productos Navidul, económicos, ajustados o desmesurados?
- Pues no lo se, ¿ajustados?
- Ajustados, perfecto.
- ¿Quedan muchas preguntas?
- No, solo una mas y ya estaremos, que le parece la figura de Bertín Osborne como imagen de nuestra empresa? ¿Cree que es adecuada?
- ¿Como? ¿Perdone?
- Bertín Osborne representa nuestros productos, ¿no le ha visto nunca en la televisión anunciando nuestros jamones?
- Creo que no, no se de lo que me habla.
- De acuerdo entonces pondré “no sabe no contesta”. Pues muchas gracias señora Linares eso es todo, entre hoy y mañana vendrá un encargado de nuestra empresa para hacerle entrega de un jamón y un lote completo de embutidos Navidul. Muchas gracias por su atención y siga confiando en nuestra marca.
Colgué el teléfono y volví al bar de los musulmanes con vistas al portal de Candela para hacer la espera sentado con un café y sin llamar la atención.
Ahora ya tenía un perfil psicológico de la señora Linares, 42 años mínimo, dominicana, divorciada con nacionalidad española, vive sola y dice que no trabaja.
Lo próximo sería ponerle cara y ojos. Llamé a mi secretaria a tiempo parcial para que me los consiguiera.
Respondió al tercer tono, justo cuando el primer sorbo de café me quemó ligeramente el labio.
- Hola cielo, necesito un jamón y un lote para mañana.
- ¿Navidul no?
- Sí, cuando algo funciona es mejor no cambiarlo.
- ¿Le preguntaste también por Bertín Osborne?
- Sí, pero era una ns/nc
- Decididamente Bertín esta perdiendo fuelle, te tengo que dejar estoy en clase de anatomía forense, Alfred. Pasaré por el despacho al mediodía,
- Gracias cielo, lávate las manos después de vasectomizar los muertos.
- Yo también te quiero.
Esperé tres tranquilos cafés más en el bar de Mohammed controlando el tráfico de afluencia del portal de Candela.
Vi salir una vieja con un perro faldero y la vi volver. La señora apenas se podía agachar para recoger la mini-mierda que había echado el perro pero al final lo consiguió.
Vi un hombre con corbata entrar con llave.
Vi a un cartero.
Vi dos ancianos subir la cesta de la compra
Vi dos hombres entrar después de llamar al interfono y también los vi salir, al cabo de una hora y quince el primero y dos horas treinta el segundo.
Vi dos ancianos subir la cesta de la compra ayudados por una peruana obesa.
Y creo que también vi a una comercial enseñar imagino que el piso que tiene el cartel de “se vende” en la ventana, a una parejita deseosa de hipotecarse. Lo imagine mas o menos por los veinticinco minutos que tardaron en volver a salir y también por el traje chaqueta de la comercial. Esperando se aprende mucho de las rutinas. Esperar en algunos países asiáticos es considerado casi un arte, una ciencia, una cualidad de mucho valor, una fuente de sabiduría inagotable.
Pero yo no obtuve sus frutos y no ví entrar a Alberto de Andrés por esa puerta en toda la mañana. Tampoco vi salir a nadie que me pudiera parecer del perfil de Candela Linares.
Me comí un durum acompañadp con una espumosa caña y a las tres decidí marcharme del bar para hacerme el café en el despacho. Después de un durum en la av. Paralelo, es mejor prevenir.

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