jueves, 14 de mayo de 2009

INFIDELIDADES (7)

Al día siguiente me despertó Roger Daltrey desde mi móvil, This is my g-ge- generation! Me lo cantaba desde dentro de uno de los bolsillos de los pantalones, que por algún motivo habían quedado sepultados en una silla bajo un montón de ropa por lavar. Siempre me gustó ese pequeño tartamudeo que a menudo pasamos por alto en la canción. My G-ge-geeneratiooon. Entra metido en un contexto cojonudo.
Conseguí desenterrar el teléfono antes de que los who pudieran acabar su tema .
Era la señora de Andrés y yo me estaba meando encima.

- ¿Alfred?
- Sí soy Alfred, buenos días.
- Soy Marta de Andrés, era para saber como avanzaba la investigación, has descubierto algo más sobre la mujer que se vio con mi marido?

Todo eso era un asunto muy delicado pero como no orinase rápido no sabía si me iba a explotar primero la polla o el cerebro.

- Sí, sí.. he averiguado a que se dedica… su edad, estado civil, lugar de procedencia… Sería mejor que nos viéramos hoy.
- No puedo venir hoy, si hay algo que deba saber dímelo ahora, Alfred.

Apreté fuerte el culo.

- Mira Marta es un asunto complicado…
- ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué descubriste?
- Creo que…

Respire hondo y me senté en el pie de la cama con las piernas muy cruzadas.

- Creo que debería vigilar los números de forma preventiva. Si comparte cuentas con su marido, debería acudir al banco. Buscar irregularidades.
- Ya he vigilado mis cuentas, no hay ningún movimiento extraño, es lo primero que hice cuando empecé a sospechar.
- Pues sígalo haciendo.

Descrucé y volví a cruzar las piernas. No sirvió de nada y me levanté.

- ¿Pero entonces que has descubierto Alfred?

Era mejor soltárselo y acabar con esto antes de que el dolor de bufeta me desconectara del todo las ideas. Pero no es fácil comportarse como un detective analítico cuando te meas encima.

- ¿Alfred?
- Bueno Marta, es un poco pronto para sacar conclusiones, pero por ahora las evidencias parecen indicar que su marido podría estar manteniendo algún tipo de relación sadomasoquista con la señora Candela Linares.
- (Silencio)
- Normalmente estas relaciones suelen dejar señales, marcas en el cuerpo, hematomas, evidencias, no se si ha detectado algo de eso en su marido.
- Sí… sí...
- ¿Lo ha detectado?
- Creo que sí, sí…
- ¿Moratones, cardenales o quemaduras?

Estaba empezando a desvariar. Decidí ir al baño tratando de no perder el hilo de la conversación.

- Alguna vez algo me ha parecido… pero… no estoy segura…
- Debería fijarse en estas cosas en adelante, pero insisto, esa mujer no parecía ser precisamente económica, en estas relaciones la exigencia material es muy elevada, ¿me comento una vez que su marido trabaja en la empresa de sus padres?
- Si trabaja con su padre y sus hermanos. El es el pequeño de los tres.

Apunté en el mármol del retrete con la intención de amortiguar el sonido de mi riachuelo al fusionarse con el agua.

- Quizá este sacando el dinero de la empresa entonces.
- Menudo imbécil. De pensarlo me dan nauseas… ¿has conseguido pruebas?
- Tengo fotos con su marido entrando y saliendo del portal y tengo una grabación
donde queda patente el tipo de profesión a la que se esta dedicando ella.
- No es suficiente ante un juez. Quiero fotos de los dos juntos.
- Entiendo, pero eso puede llevar muchos días, estas relaciones se mantienen de puertas para adentro, difícilmente vayan a cenar o al cine juntos, estas no son cosas que se hagan con las ventanas abiertas, Marta.
- No lo sé, Alfred, tu eres el detective. Ya te dije que pagaría lo que hiciera falta pero me juego demasiadas cosas en esto. Quiero fotos.

Realmente no tenía ni la mas remota idea de cómo iba a poder conseguirlas pero orinar me había relajado en sobremanera.

- Esta bien Marta. Tendrás las fotos.

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