- Vaya humareda…
- Hoy no espero a nadie.
- Ya tengo lista la invitación, Alfred ¿quieres verla?
- Sí, claro.
- He investigado la clase de ruedas que usan sus 4x4. Son Dunlop. Así que puse en la invitación que era de parte de Dunlop Neumáticos, está impresa en
papel barato, si te sirve el diseñillo la llevo a imprimir en cartón.
- Es un diseño sobresaliente. Pero hay que añadir algo.
- ¿Algo? Creo que esta todo.
- Yo me lo creería, pero es demasiado formal, necesito asegurar el tiro, que Alberto de Andrés decida ir al Ritz es fácil, , le he seguido mas de quince días y no cabe duda que le gusta comer bien cuando pagan los demás, pero lo que no esta tan claro es que decida que su acompañante sea una prostituta dominicana. Igual ni se lo plantea cuando vea una invitación tan elegante. Mmmm… pongámoselo a huevo… invítalo también a pasar la noche en una habitación.
- ¿En el Ritz? ¿Quién va a pagar eso? ¿La señora Linares? Eso seria cruel.
- ¿El qué?
- Hacerle pagar a la señora Linares una noche en el Ritz para su marido y la amante de alquiler.
- ¿No seria muy buena idea mandarle la factura,no? ¿Puedes cambiar también todos los tonos negros por uno que sea menos mate y más color de látex? Todos los factores influyen.
- Alfred Mercader… ¡el gran detective analítico!
- ¿No os enseñan estas cosas en la universidad?
Me levanté para hacerme otro café de rosabaya colombiana. Carolina es una ayudante muy valiosa, así que el café me lo suelo hacer yo mismo; ella se puso manos a la obra con el photoshop.
El día D.
“Me levanto nervioso, me juego el todo por el todo esta noche, si la presa no muerde el anzuelo se me complicarán las cosas hasta el punto en que tendré que meterme por el culo una factura del Ritz pensión completa la mar de morcillona. Vamos, lo que se viene diciendo un “quemehacesjohny” cojonudo.
Tras ponerme una camiseta Lambretta con unos pantalones Adidas verde hierba y coger la bolsa del gimnasio me dispongo a ir al despacho a relajarme del modo más simple y eficiente que conozco de relajarme yo solo. Aporreando un saco de boxeo.
Veo algunas caras cuando golpeo el saco. Descargo cierta ira contra ellas. A veces son caras ambiguas, otras veces son caras que reconozco a la perfección. Como ahora que tengo enfrente a mi profesor de ciencias en secundaria. El no me reconoce. Tengo los guantes bajados y la pierna derecha adelantada. Dejo que se acerque en su vaivén, le atizo con el puño izquierdo en el higado y le vuelvo atizar con la misma mano otro gancho en el mentón. Gancho bajo – Gancho alto. ¿Ya no te acordabas que era zurdo pequeño bastardo intransigente? Pues yo si me acuerdo de lo mamonazo que eras.
El saco vuelve y practico mi karate con una patada doble, lúcida y suave de pierna derecha. Luego descargo mi jab derecho alternándolo con izquerdazos hasta que me aburro. Por lo visto no aparecen más rostros conocidos hoy.
Me siento en el escritorio, los pelos del pecho me han dibujado un mapa de sudor encima del logo de Lambretta que parece Brasil. Me paso los guantes por el pelo. Llueve sudor en Bahía. Me siento más tranquilo. Menos negativo. Saldrá bien. Tiene que salir bien. Ruido de llaves.
- ¡Huele a sudor!
- Estoy sudado.
- ¿Es de buena mañana y la oficina ya huele a sudor? tengo que ir a la universidad, si me paso aquí demasiado rato se me pegara este olor.
- ¿Me acompañarás esta noche?
- ¿Al Ritz? ¿Tienes mesa?
- ¿Tú que crees?
- Pues contando que yo falsifiqué las invitaciones y por supuesto que yo hice la reserva para dos a nombre de Alberto de Andrés, creo que no, que no tienes mesa y además sospecho que tu propuesta se reduce a estar encerrados en una furgoneta probablemente de nueve de la noche hasta las doce del mediodía del día siguiente, fumando y bebiendo café, con una cámara en el regazo.
- No te necesitare toda la noche. Solo hasta las diez.
- No me meteré en una furgoneta contigo oliendo así.
- Será divertido, escucharemos Pink Floyd.
- Te odio, Alfred. Y me pagas mal.
- Lo sé, y me encanta porque así sé que solo sigues conmigo porque soy el segundo mejor detective privado del mundo.
- ¿Ah si? ¿Y quién es el primero?
- Batman. Pero solo en la etapa de Frank Miller.









